martes 3 de noviembre de 2009

Chau SIMON

¿Dejás de ser productivo cuando no trabajas más?

martes 20 de octubre de 2009

Mi amor

jueves 17 de septiembre de 2009

¿Para siempre cuando es? Siempre es hoy

domingo 23 de agosto de 2009

Cookies

Mi mamá me decía "Dale, se te van a quemar" y yo le respondí "Má, tranqui, soy una experta".
Nos quedamos escuchando las dos el nuevo tema de Charly. A mi me gusta más el flaco. Empiezo a sentir olor a quemado. Me levanto a sacar las malditas cookies. ¡Qué problema! Abrí los ojos y me di cuenta que estaba soñando. Qué triste estoy.

domingo 16 de agosto de 2009

God Only Knows

Siempre hay un tema que te recuerda a alguien, a un momento, a un lugar. Puede ser recíproco, como no. En este caso, no lo es. Debo admitir que últimamente he tenido una obsesión, por así llamarla, con Mariano. Persona a quien conocí hace ya 2 años, quizás 3. Esta canción es la canción más linda del mundo y se la dedico a la persona a quien en su momento me hizo muy feliz.

viernes 14 de agosto de 2009

Mariano y el estudio

Elena pregunta boludeces fosforescentes
muy literales, independientes con familiares
holandeses burocráticos, cejones de
martillos, cacatuas amarillas, codiciadas
geometricamente mediante largos extinteros.

jueves 30 de julio de 2009

Pared Agrietada

Se está agrietando la pared. Me acabo de dar cuenta. Me parece que ya es hora de pintarla de vuelta. Aunque la realidad es que siempre me gustó ese color, huevo. Lástima que con el tiempo, el viento, la lluvia y la vida se volvió mostaza. La enredadera y la pared agrietada quedan simpáticas.

¡Qué ganas de fumarme un pucho que tengo! Pero te prometí que no iba a hacerlo, y no lo voy a hacer. Ya pasaron 10 años y sigo sin fumar. Pero hoy las ganas volvieron. Mirando la enredadera, con el sweater rojo, me volvieron las ganas de fumar.

Me gusta como quedó la casa, como me la imaginaba de chica. Mucha ventana, mucho verde. Lo bueno de vivir en Olivos es que te crías con mucho pasto. Gente muy común, pero con pasto en fin. Y jardines grandes, con árboles o piletas. Imposible aburrirse o sentirse encerrado. Nosotros ya no vivimos más en Olivos, pero la idea está.

Y me sigo sentando en la silla, esa redonda que cuelga. ¡Me es tan cómoda! Me preparo un cappuccino, me pongo las medias, el sweater rojo y me siento a mirar el patio. Tal vez debería hacer una pileta. Aunque me divierte tirarme en el pasto bajo el regador que gira y leer. No lo suelo hacer mucho, es cierto. Y menos que menos ahora que tengo aire acondicionado. Te gustaba verme haciendo eso.

El otro día encontré ese vestido blanco que tanto te gustaba. Bueno, en realidad creo que a mí me gustaba más ponérmelo para vos. Sabes que no me gusta usar ropa pero si disfrutaba arreglarme, por vos y para vos. Encontré el vestido, te comentaba, hacía rato que no me lo ponía. Y me lo puse.

La piel se me erizó. Me queda un poco más suelto que antes, bajé mucho de peso. Pero me es muy cómodo. Es raro verme con el pelo corto y ese vestido. Me siento como otra, no sé cómo explicarlo. Me gustó ponérmelo pero no era lo mismo, no se sentía igual. Debe ser que ya no estás ahí para decirme lo mucho que te gusta ese vestido.

No traigo a nadie a casa. A pesar que nunca me gustó que me vengan a visitar, ahora la única persona que entra es María, claro, y mi profesora de piano. Decidí empezar a tocar el piano. Si, ya sé que nunca te interesó mucho eso, pero es una cuenta pendiente conmigo misma. ¡No te podes quejar del ruido! Jaja. Te imagino diciéndome “Jimena, tengo que madrugar mañana”.

Nunca entendí porque seguiste laburando en ese lugar de mierda. Ok, entiendo que no soy la persona indicada para hablar de trabajos ideales, pero sé que no eras feliz estando ahí. ¿Qué será de la vida de esas personas? ¿Se acordarán de mí? Siempre me pregunto lo mismo, si la gente se acuerda de mí. Debe ser porque yo siempre me acuerdo de todos. No hay un solo día que yo no piense en vos.

¿Te acordás como nos conocimos?

Estábamos en el museo, el de Recoleta. Noté que me miraste, pero me miraste de una manera especial. Yo, para variar, tenía un vestido azul. Esa noche hacía mucho frío, pero yo estaba encaprichada con usar mi vestido azul. Después hablamos. Y hablamos. Y nos amamos.

Como te contaba, empecé a tocar el piano. Compuse, en mi cabeza, un par de canciones. Todas sobre vos. Es que hace 3 años que no salgo de casa. Bueno, si salgo de casa, pero mi cabeza está presa. Conocí muchos lugares, conocí a muchas personas, conocí muchas cosas.

Para nuestro aniversario decidí viajar a París. Sé que te hubiera gustado acompañarme. Renegarías un poco por la plata, pero sé que serías muy feliz allá. Aunque no va a ser un viaje del todo óptimo, convengamos que yo toda la vida tuve la ilusión de conocer París junto a mi amor, vas a estar en mi corazón y en mi mente.

Pensé que iba a poder escribir esto sin llorar. Hoy pasé por el cementerio. Alguien te dejó unas flores. Te cambié el agua, las arreglé. Te llevé las flores del jardín, nunca dejé de cuidarlas. Hablé con tu mamá. Me invitó a comer lemon pie. ¿Existe el color lemon pie? Sería un color genial para poner en la pared. ¿Ya te dije que la pared está agrietada, no?